Podría parecer que André Maurois escribió esta obra como contrapunto de Los silencios del coronel Brumble. Aunque separado, su contenido se armoniza y a menudo se funde con el del primer libro. Pero no es sólo un segundo libro, pues está lleno de vida como cualquier otro. Es un libro en el que Maurois se busca sí mismo sin imitarse nunca.
Colección Manantial que no cesa nº 27, José Janés, Editor, 1950. Tapa dura con sobrecubierta. Buen estado. Sobrecubierta fatigada y con pérdida de papel.






Valoraciones
No hay valoraciones aún.